En la Masmédula
En la Masmédula
Un no lugar o Yo soy mi propia mujer.


domingo, marzo 28, 2004 Lo que más quiero en el mundo  

Quiero volverme hacia adentro. Quiero mirar a través de todo. Quiero tocar el fondo, descubrir la profundidad más profunda. Quiero caerme en pozos ciegos y despertarme en cavernas alegóricas. Quiero el norte y quiero el sur. Quiero lluvia con sol. Quiero todo.
Si supiera dibujar, ilustraría un universo nuevo, de colores más irreverentes, de superficies más delgadas, de opacidades brillantes, de lógicas contradictorias, de dudas rotundas, de abrazos-palabras, de besos-batallas, de guerras de pies, de camas-islas, de viajes hipotéticos, de frases imposibles, de palabras inventadas, mío y tuyo y de nadie más.

posted by Ursula | 11:31 p. m. |  


jueves, marzo 25, 2004 Dalí atómico y yo también  




Hoy me siento así. Si levanto de más el pie derecho, el izquierdo toma envión y vuelo. Y vuelo.

posted by Ursula | 11:12 a. m. |  


sábado, marzo 20, 2004  

¿cuándo será el día en que cierre los ojos en un segundo de debilidad voluntaria? ¿cuándo va a ser el día en que las fauces de la violenta humanidad se cierren para mí? ¿por qué siento que cada vez que exhalo, ese bien podría ser el instante de mi muerte, y sin embargo renuncio a condensar mi existencia en pocos minutos, de atrás para adelante, entonces vuelvo a inhalar, en un ritual del que participo cada vez con menor entusiasmo? ¿por qué siento que la vitalidad de mi cuerpo es por momentos una responsabilidad insoportable? ¿quién sabe cuánto aguante mi sombra esta ceremonia de dibujarse en cada superficie?
lo paradójico de la muerte (la de uno, la de todos los días) es que asiste en cualquier momento, es que está siempre presente en cualquier esquina de cualquier ciudad. lo terrible es que es tan cotidiana y vital como la propia vida. amo la vida.

posted by Ursula | 1:31 p. m. |  


viernes, marzo 19, 2004 Si la memoria no me falla, y si encuentro la llave del cajón...  

Yo vivía en un pueblito creo que de mentira. O de cuento. Porque pasaban las cosas más inverosímiles. Pero lo increíble de este cuento que fue mi pueblo es que cuando lo dibujo con crayones y pinturitas en un croquis imaginario que es como esas hojas enormes que traía mi papá de la oficina, esas que estaban pegadas unas con otras y que nunca se terminaban, en las que uno podía pintar todo un pueblo y todos los mundos posibles; lo increíble, decía, es que me acuerdo de las minucias más cotidianas. Como salir en pijama, con la mamadera en una mano, y arrastrando algún muñeco sin un brazo a la puerta de mi casa, a envidiar a mis hermanos porque eran grandes y se iban a la escuela. Y porque entonces yo me quedaba sola, solísima, pintando en las paredes de mi casa (que era mi mundo en ese entonces) escuelas gigantes y nenes diminutos como yo con guardapolvos grandes y recontra blancos.

posted by Ursula | 11:50 a. m. |  


jueves, marzo 18, 2004 Cerdos y diamantes  




Si Joan Crawford y Clark Gable pudieron engañarnos tan fantásticamente, sin máscaras, sólo con unas cuantas sonrisas misteriososas, si pudieron hacernos creer que por unas horas, por lo que dura una película en blanco y negro, podían ser reyes de este y de todos los mundos, si con dos o tres miradas cómplices conquistaron Hollywood, entonces yo digo que hoy puedo salir a la calle con un sombrero de lluvia a lunares. Entonces puedo sentarme en cualquier banco de cualquier plaza, cruzada de piernas, a fumar un cigarrillo de chocolate con una boquilla larga, larga. Entonces puedo caminar por las calles de mi querida Buenos Aires-Hollywood cantando algún bolerito o, por qué no, un tango de los más viejos. Entonces puedo llamarte por uno de esos teléfonos antiguos desde algún conventillo de San Telmo o de La Boca e invitarte a dar un paseíto por la rivera del Riachuelo.

posted by Ursula | 9:41 a. m. |  


martes, marzo 16, 2004 Voyageur  

Cada vez que viajo siento que mi cuerpo se queda en su lugar, probablemente cerca de la cama, para no andar el cuerpo sin alma por la ciudad.
No importa cuán lejos viaje, las distancias siempre son enormes. Siempre logro ver todo muy chiquitito, como si el viaje siempre fuera vuelo, pero no, porque todavía no descubro un método para, limpiamente, salir volando ilesa por esa ventana.
Un fin de semana fue suficiente para mirar a lo lejos, con caleidoscopio, enormes miniaturas que desde cerca resultaban demasiado grandes, conocidas, invasivas, invisibles.
Me acordé de Kaspar Hauser, el personaje de Herzog, que sólo cuando salió de la torre de su encierro y volvió a mirarla, esta vez desde su exterior, pudo descubrir la noción de un afuera, de lo que está más allá y es gigante, inabarcable, pero que las paredes con su poder abusivo, con su irritante erección, siendo tan delgadas algunas, tapan impunemente.

posted by Ursula | 11:32 a. m. |  


miércoles, marzo 10, 2004  

Las palabras cobran vida. Miento: no la cobran, me la roban, se la apropian, me la expropian. En cada palabra que pronuncio se me escapa una porción ínfima, insignificante de mi vida. Antes sentía que cada palabra me mataba ante la gente y que impune, después de asesinarme, de dejarme desnuda y despedazada en cualquier estación de tren, en cualquier vagón de subte, corría rápida a cualquier otra boca. Pero ahora siento que esa fuga no es gratuita. Marchan mis palabras rimbombantes, cargadas de dudas, destilando angustias, despilfarrando pavadas. Y con ellas me escapo yo también: la que soy, la que nunca voy a ser. Yo y mis mil yoes y tantan yoes.
Me escapo, por fin, y vos no estás. Te golpeo la ventana, y nada. Nada de nada. Mejor: entonces mis palabras asesinas y yo y mis yoes volamos más livianos hacia donde nadie llega.
"Cómo explicar, con palabras de este mundo
que partió de mí un barco
llevándome." (Alejandra Pizarnik)

posted by Ursula | 8:03 p. m. |  


lunes, marzo 08, 2004 L´hommage  

Quizá, si me hubieran preguntado, hubiera respondido: "No, mejor deme del otro". Quizá hubiera preferido eso. Porque en primer lugar, pensé en muchas mujeres doblegadas, subyugadas, reprimidas, olvidadas, violadas, desaparecidas, arrinconadas. Pero después pensé en que aún así, muchas mujeres son escuchadas, recordadas, lloradas. Muchas desaparecieron voluntariamente, muchas aparecieron más de la cuenta. Muchas se arrinconaron sin dar explicaciones y sin que nadie se las reclamara. Muchas se ubicaron en el centro, justo bajo el reflector, y gritaron en voz baja, desde las entrañas. Muchas gestaron y muchas abortaron. Muchas decidieron dejar de ser hombres. Muchas escribieron, cantaron, hablaron, mintieron. Muchas actuaron en el teatro, en el cine, en la cama. Muchas se alegraron y muchas más se decepcionaron. Muchas mujeres muchas: a todas ellas, este informe, deforme, multiforme homenaje. En especial a mi mamá: para mí, la primera mujer.

posted by Ursula | 10:29 p. m. |  


miércoles, marzo 03, 2004 Perdidos en la trancisión  

Vos y yo vamos al cine. Vos y yo nos sentamos, comemos pochoclo. Vos y yo en silencio, casi nunca hablamos. Vos y yo la mayoría de las veces no hablamos. Lo que sí, nos peleamos bastante seguido. Y casi sin hablar. Vos y yo vemos las primeras escenas. Vos y yo vemos una escena tras otra. Y yo imagino que vos pensás que la de la crisis de vocación bien podría ser yo. Y yo hago cálculos y pienso que el de la crisis de mediana edad bien podrias ser vos. Y yo me doy cuanta de que los personajes en realidad se necesitan el uno al otro. Y yo: se complementan, ese es el verbo que buscaba. Y vos: no sé qué estás pensando vos. Nunca lo supe. Pero hay algo que yo no sabía y que ahora sé. Que vos y yo nos necesitamos.

posted by Ursula | 11:56 p. m. |  


martes, marzo 02, 2004 Gritos y susurros  



Por momentos me gustaría haber nacido en 1910, y haber tenido 20 para cuando Humphrey conquistaba Hollywood. Haber ido al estreno de Casablanca, con un vestido largo y con rodete. Haber actuado en alguna película con él, haber sido yo la "reina africana", haberle dicho algo al oído. O al menos haberle tirado una pantufla por la cabeza por escaparse una noche a París con Betty Bacall. Pero perdonarlo al día siguiente, entre escena y escena, porque, ¿cómo enojarse con Humphrey Bogart?

posted by Ursula | 10:31 a. m. |  

Todo tiempo pasado fue mejor

Mi capricho es ley (la retaguardia es así)

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